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Sep 232010

Venture Academy – Keiretsu Forum

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Jordi Blasco, socio de ARS CORPORATE participa en la I Venture Academy para inversores de Keiretsu Forum en EADA.

 

Es imprescindible incorporar la estrategia de M&A dentro de la estrategia general de la empresa”, Jordi Blasco

 

Keiretsu Forum junto con EADA Business School y la colaboración de la Direcció General de Promoció Econòmica del Departament d’Economia i Finances de la Generalitat de Catalunya, ha desarrollado el programa de entrenamiento real para inversores privados que tuvo lugar el 20 y 21 de Septiembre en EADA, con 25 ponentes expertos y más de 90 asistentes que vinieron de diferentes puntos del país.

 

En este contexto, Jordi Blasco, socio de ARS CORPORATE ha intervenido con su ponencia sobre Estrategias de salida y fiscalidad, ¿a quién vender?, en la que ha remarcado la importancia de “entender la búsqueda de financiación como un proceso continuado, tanto para las start ups como para las empresas en crecimiento”, hasta llegar al punto de seguir creciendo “a través de compras o fusiones”.

 

Por ello, Blasco remarca la necesidad de crear un plan estratégico de búsqueda de inversores, en el que será imprescindible tener en cuenta “el modelo de negocio” de cada inversor, y asumir que “el business plan debe estar vivo, y cambiar y adaptarse continuamente”.

 

Durante la conferencia se aportaron los puntos clave que pueden ayudar a los inversores privados y a sus participadas a enfrentar y planificar las operaciones futuras de las empresas para continuar creciendo.

 

El programa, que tiene continuidad anual, está dirigido a business angels y tiene por objetivo ayudar a profesionalizar el sector de la inversión privada e impulsar así, a las nuevas empresas innovadoras.

 

Los ponentes y formadores de la I Venture Academy son profeisonales y business angels con una larga experiencia en operaciones de inversión: Victoriano Peralta, Venturcap; Miquel Costa, Edap; Josep Mir, Roca Junyent Family Office; Josep Lluís Sanfeliu, YSIOS CAPITAL; Jean F. Alandry, EUROHOLD; Xavier Tomas Foraster, Business Angel; Robert Gili, ALTA PARTNERS; Enrique Barreira, DAD; Lluis Pareras, COL.LEGI OFICIAL DE METGES; Xavier Foz, ROCA JUNYENT ADVOCATS; Jordi Blasco, ARS CORPORATE; Elena Gómez, PROFESIONALIA; Marcos More y Agustín García Carroggio, PRICEWATERHOUSE COOPERS; Cormac Legget, ENISA; Gorka Artola, BANTEC; Antonio López-Carrasco, Oficina PONTI; así como profesores de la Escuela de Negocios EADA, Joan Tarradellas, Sandor Darvas, Franc Ponti, Emma de Llanos, Jordi Assens, Victor Moliner, Ed Weenk y Manuel Marin.

Ago 032010

¿Comprar o fusionar empresas equivale a despedir personal?

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Cuando oímos hablar de compraventa de empresas, fusiones, tomas de control, incluso de sinergias, con demasiada frecuencia pensamos en reducciones de plantilla, despidos, conflictos laborales,… Esta idea estereotipada no es del todo exacta y en muchas ocasiones proyecta una imagen distorsionada, cuando no falsa, del mundo de las llamadas “finanzas corporativas”.

 

Las operaciones de fusiones, adquisiciones, compraventa de empresas y similares no siempre conllevan consecuencias desagradables para la plantilla de la empresa objeto de la operación corporativa. Todo dependerá del caso concreto y, muy especialmente, del tipo de empresa o inversor que toma el control.

 

Por ejemplo, en el caso del capital riesgo o private equity, es decir, en el caso de inversores financieros que toman una participación en una empresa para revenderla al cabo de unos años con una plusvalía, lo que sucede normalmente es el efecto contrario: debido a los crecimientos que la entrada de capital favorece, la empresa aumenta su actividad -si todo va razonablemente bien- viéndose en la necesidad de contratar a nuevo personal. Los compradores tienen un perfil netamente financiero y, por definición, invierten en empresas con buen equipo directivo, capaz de liderar un fuerte crecimiento. Excepto en casos de crisis agudas, el inversor financiero no sacaría provecho alguno de forzar una reducción de plantilla: más costes, más conflictos y menos generación de caja en su participada (cosa a evitar, puesto que las empresas se valoran en función de la capacidad de generar caja en el futuro inmediato).

 

Tampoco es el caso de los compradores llamados “estratégicos”: no están en el sector de la empresa comprada; quizás sí están en un sector colindante o son clientes o proveedores de la empresa objetivo. Desean entrar en un nuevo mercado (un nuevo ámbito geográfico o un nuevo segmento del mercado actual, por ejemplo) o quieren aumentar su oferta global de productos (incorporando el portafolio de la empresa comprada) o a lo mejor pretenden estar presentes en una parte del proceso productivo o de creación de valor en el que no estaban, consiguiendo para sí los márgenes de su antiguo proveedor o cliente. Este tipo de comprador puede encontrarse con alguna duplicidad de personas -sumando la empresa original y la empresa objetivo- pero como su negocio es algo o muy distinto, tampoco será un objetivo importante la reducción de puestos de trabajo. Las sinergias no vienen por ese lado.

 

Totalmente distinto es el caso de un competidor directo de la empresa comprada. En ese caso, la adquisición puede poner de manifiesto duplicidades o posibilidades de reducción importante de costes. Pero no siempre.

 

Pensemos en el caso de un competidor nuestro pero que no está presente en España. Es fuerte en su país y quiere desarrollar sus ventas aquí. Puede optar por montar una filial de cero (con la necesidad de contratar personal en un país que no conoce, hacer cuantiosas inversiones, etc.) o bien comprar a alguien ya establecido, aunque sea un competidor local, y ahorrarse todo ese largo, y en ocasiones, doloroso camino. Complementariamente, lo que obtendrá será un nuevo canal de venta de sus propios productos. De este modo, esa compra bien puede considerarse como estratégica y no comportar reducciones de plantilla en la empresa adquirida. La empresa comprada, por su lado, adquiere potencia financiera, know-how, acceso a otros mercados, más gama de productos, etc.

 

Por supuesto, no siempre las cosas son tan bonitas: en muchas ocasiones la adquisición de un competidor directo se hace solamente para comprar su cuota de mercado. En esos casos, las reducciones de plantilla son comunes, desgraciadamente, como lo son en los casos de venta para reestructurar la empresa o, peor, las ventas de empresas en concurso o en situaciones próximas a él.

 

Pero sea como sea, la compra de una empresa no siempre equivale a reducir la plantilla. Puede ser una oportunidad para el futuro de la empresa y sus colaboradores.

 

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fuente: Ejecutivos

Abr 222010

¿Impulso al capital riesgo?

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Leo en Expansión (edición digital), que el Gobierno prepara una deducción para fomentar el capital riesgo. Se trataría de establecer una deducción del 10% de las cantidades aportadas por el contribuyente al capital riesgo.

 

 

Evidentemente, se trata de un proyecto (quién sabe si solamente un “globo sonda”), pero de entrada ya veo una serie de limitaciones que me hacen pensar más en una medida propagandística que en una medida realmente efectiva. Por ejemplo:

  • el capital riesgo, incluso el de menor tamaño, necesita reunir cantidades muy respetables de fondos para su operativa
  • no está nada claro que un particular pueda aportar cantidades mínimamente significativas para la actividad de capital riesgo
  • todos sabemos que las deducciones se quedan en cifras realmente ridículas la mayor parte de las veces (hay limitaciones de cantidad, de porcentaje sobre la cuota, etc.)
  • en la actividad de capital riesgo el beneficio está en las plusvalías que van a producirse en la venta de las participaciones
  • los beneficios fiscales deberían aplicarse a las plusvalías (de las que nada se dice) y no a las aportaciones iniciales de fondos
  • un pequeño beneficio fiscal no diluirá, lamentablemente, la terrible aversión al riesgo que existe en España (donde parece que un tercio de los estudiantes universitarios pretenden ser funcionarios, …)

 

Me temo que, en el mejor de los casos, la medida va a provocar que alguna entidad bancaria cree algún vehículo de inversión (tipo fondo de inversión) que permita aplicar esa deducción y poco más. El capital riesgo exige cierta implicación de los inversores, en términos de definición de las políticas de inversión y desinversión, información de participadas, etc., que no parecen muy acordes con la situación el particular que aporta 1.000 euros y se deduce 100 euros de su factura fiscal.

 

Los reales beneficios fiscales del capital riesgo están en cómo se trata la plusvalía obtenida, no en cómo se favorece la aportación inicial de fondos.

 

Precisamente, todos los analistas coinciden que en el mercado hay mucha liquidez y pocos buenos proyectos en los que invertir. Por cierto, conozco casa de capital riesgo que más o menos públicamente manifiestan que de cada 100 proyectos que se les presentan acaban inviertiendo en 2 o como mucho 3. Por tanto, el problema no es cómo acumular los fondos iniciales. El problema está en otra parte.

 

Esperemos que esta visión esté completamente equivocada. Deseo ser sorprendido.

Oct 102009

Fusiones y adquisciones, a debate

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El Sant Cugat International Business Club se ha aproximado en su encuentro mensual a los aspectos relacionados con fusiones y adquisiciones en el ámbito de la empresa. Jordi Blasco y Martin Mayer de la empresa ARS Corporate han dado una visión general del coaching en los procesos de fusiones y adquisiciones y han destacado sobretodo la importancia del factor humano y de la confianza necesaria entre el coach y la dirección de la empresa. …”

 

Diario de Sant Cugat

 

fuente: Diario de Sant Cugat